Me permito copiar el editorial de DEIA.
UNA regla no escrita establece que todo gobernante tiene un periodo de cien días para dar las primeras muestras de lo que será su gestión. A Patxi López le quedan aún diez días para alcanzar esa fecha de examen, pero algunas de sus últimas actuaciones empujan a no callar ante lo que a todas luces son unas formas nada ortodoxas de abordar la responsabilidad de un lehendakari.
Hay muchos análisis que podrían esperar al cumplimiento de esos cien días; podría esperar, por ejemplo, la valoración sobre la ausencia total de propuestas para hacer frente a la crisis económica; podría esperar la crítica a la irresponsabilidad de echar por tierra las iniciativas del grupo mayoritario de la Cámara, el PNV, en busca de la estabilidad institucional que exige la gravedad de la situación; podría esperar, también, el reproche por los desplantes a las Diputaciones, o la presión gratuita ejercida sobre algunos ayuntamientos por la repentina urgencia de las pintadas; podría esperar la constatación de que desde la investidura no ha habido más que fotografías, sin poder acompañar éstas de informaciones con sustancia...
Pero lo que no puede esperar es la valoración de lo que ha ocurrido en los últimos diez días. No puede esperar la crítica a Patxi López por haber sido el primero en irse de vacaciones, cuando aún no ha tenido tiempo ni de estrenar el sillón de su despacho; no puede esperar la censura sin atenuantes a que permaneciera desaparecido tras el atentado de ETA en Burgos y que tardara más de 24 horas en hacerse presente en el escenario del doble asesinato de Mallorca. No sirve la excusa de que, como decía él mismo ayer en una entrevista, en conversación con el presidente de Castilla y León decidieron que "no era necesario" que interrumpiera sus vacaciones.
¿El presidente de Castilla y León gestiona la agenda del lehendakari?
No es de recibo que Patxi López no haga una declaración institucional sobre los dos atentados, y se remita a sendos comentarios en su blog personal; ni que diga que "hago mía la declaración del Gobierno vasco". ¿Hago mía? ¿Ni siquiera guarda las formas para dar la imagen de que es suya? Pero si todo esto es grave, lo es aún más que el lehendakari no vaya a estar hoy en el homenaje del Parlamento Vasco a los dos guardias civiles asesinados.
López sigue hoy de vacaciones.
Volverá mañana, para el txupinazo de Gasteiz, y según se supo ayer, retomará las vacaciones el día 24, una vez pasadas las fiestas de las capitales vascas, y sus correspondientes fotos.
No estará, por tanto, en el Consejo de Gobierno del día 28 en el Palacio de Miramar, que abre el curso político. La denuncia de todo esto no puede esperar. Si los primeros cien días son la muestra de lo que va a venir, la sociedad vasca puede echarse ya a temblar. El maquillaje mediático adornará la cara de López, pero no va a dar de comer al país.
Monday, August 03, 2009
Posted by
Igone
at
11:46 AM
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

0 comments:
Post a Comment